REASIGNACIÓN DE SEXO
En España este trastorno ha sido continuamente ignorado por una buena parte del colectivo médico, ya sea por desconocer el tratamiento o por no aplicarlo correctamente. Pero lo cierto es que la transexualidad afecta a una parte notable de la población: en Europa se calcula que alrededor de uno de cada 30.000 adultos varones y a una de cada 100.000 mujeres solicitan la cirugía de cambio de sexo.
Una de las soluciones más solicitadas al problema de la transexualidad es la cirugía de reasignación sexual a la que se llega después del proceso hormonal que ha sido supervisado tanto por endocrinos como por psicólogos/psiquiatras. Si dicha intervención es llevada a cabo con profesionalidad y garantías médicas, ayuda a los transexuales a encontrar una mayor estabilidad personal.
La cirugía de reasignación sexual es un proceso de cambiar los genitales de un hombre a una mujer transexual en una buena aproximación a los genitales femeninos deseados.
En la primera visita se tendrá una charla con el paciente transexual en la que se examinarán los informes psiquiátricos, el tratamiento hormonal y la repuesta al mismo durante año y medio.
La intervención de reasignación de sexo dura alrededor de unas seis o siete horas, aunque para los acompañantes será más largo, ya que a este tiempo deberá sumarse los intervalos de preanestesia, preparación de la paciente y recuperación inmediata después de la cirugía.
La técnica quirúrgica más utilizada se realiza bajo anestesia general y consiste básicamente en la inversión de la piel del pene.
La operación se inicia abriendo el pene con un corte en la línea media. La mayor parte de la piel del pene es recolocada para formar las paredes vaginales. El resto de los elementos peneanos que comprenden los cuerpos cavernos (cuya función es la erección) y parte de la uretra peneana son eliminados de forma irreversible. La uretra (o conducto urinario) es acortada y redirigida para emerger justo encima de la nueva apertura vaginal. Los testículos son eliminados de forma irreversible, aunque la piel del escroto que los envuelve y la piel de las áreas circundantes se usará para formar los labios mayores y menores.
La estancia hospitalaria suele oscilar entre los cuatro y cinco días, dependiendo de cada paciente.
Una de las soluciones más solicitadas al problema de la transexualidad es la cirugía de reasignación sexual a la que se llega después del proceso hormonal que ha sido supervisado tanto por endocrinos como por psicólogos/psiquiatras. Si dicha intervención es llevada a cabo con profesionalidad y garantías médicas, ayuda a los transexuales a encontrar una mayor estabilidad personal.
La cirugía de reasignación sexual es un proceso de cambiar los genitales de un hombre a una mujer transexual en una buena aproximación a los genitales femeninos deseados.
En la primera visita se tendrá una charla con el paciente transexual en la que se examinarán los informes psiquiátricos, el tratamiento hormonal y la repuesta al mismo durante año y medio.
La intervención de reasignación de sexo dura alrededor de unas seis o siete horas, aunque para los acompañantes será más largo, ya que a este tiempo deberá sumarse los intervalos de preanestesia, preparación de la paciente y recuperación inmediata después de la cirugía.
La técnica quirúrgica más utilizada se realiza bajo anestesia general y consiste básicamente en la inversión de la piel del pene.
La operación se inicia abriendo el pene con un corte en la línea media. La mayor parte de la piel del pene es recolocada para formar las paredes vaginales. El resto de los elementos peneanos que comprenden los cuerpos cavernos (cuya función es la erección) y parte de la uretra peneana son eliminados de forma irreversible. La uretra (o conducto urinario) es acortada y redirigida para emerger justo encima de la nueva apertura vaginal. Los testículos son eliminados de forma irreversible, aunque la piel del escroto que los envuelve y la piel de las áreas circundantes se usará para formar los labios mayores y menores.
La estancia hospitalaria suele oscilar entre los cuatro y cinco días, dependiendo de cada paciente.








